Como ya se mencionó, dependiendo de los combustibles utilizados, las centrales eléctricas pueden emitir a la atmósfera contaminantes entre los que figuran: dióxido de azufre (SO2); óxidos de nitrógeno (NOX); mercurio (Hg); partículas suspendidas (incluidas PM2.5 y PM10); gases de efecto invernadero como metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y dióxido de carbono (CO2); compuestos orgánicos volátiles (COV), y metales en niveles traza.
Para dar una idea de la magnitud de las cantidades de contaminantes producidas durante la generación de electricidad, en el cuadro 3.2 se muestran las tasas de emisión promedio de CO2, SO2 y NOX de las unidades de generación eléctrica según el combustible fósil utilizado.
Las tasas de emisión de partículas son muy variables, en particular para el combustóleo y el carbón, pues dependen mucho de la cantidad de cenizas producidas después de la combustión. En los siguientes apartados se presentan breves descripciones de los contaminantes abordados en este informe.
La mayor parte de los contaminantes atmosféricos se generan durante la combustión, independientemente del tipo de combustible quemado. Sin embargo, la cantidad y las características de cada contaminante dependen en gran medida del combustible.
Por ejemplo, las partículas suspendidas que genera la combustión de carbón son de mayor tamaño y contienen mayores cantidades de carbono orgánico y elemental que las partículas suspendidas generadas por los aceites combustibles residuales (combustóleo).
Algunos elementos metálicos que son contaminantes tóxicos, como el plomo y el mercurio, se emiten a raíz de la combustión de carbón, mientras que la quema de combustóleo genera emisiones de vanadio y plomo, pero casi no de mercurio.
El gas natural es —como ya se dijo— el más limpio de todos los combustibles fósiles: produce sobre todo emisiones de NOX, CO2 y cantidades muy pequeñas de otros contaminantes.
En el cuadro 3.3 se indican los principales efectos para la salud humana y el medio ambiente de algunos contaminantes emitidos por las centrales eléctricas.
Las principales fuentes de emisión de compuestos sulfúreos a la atmósfera son antropogénicas. El dióxido de azufre (SO2) es la forma predominante de estos compuestos.
El mercurio (Hg) es un conocido metal tóxico, persistente y bioacumulable emitido en niveles traza y que se encuentra de manera natural en el carbón, en concentraciones muy bajas. La combustión de carbón se considera la principal fuente antropogénica de emisiones atmosféricas de este contaminante.
Las partículas suspendidas (PS) consisten en una amplia gama de materiales en fase sólida o líquida cuyo tamaño va de menos de 1 nanómetro a 100 micrómetros y que pueden poseer una composición química compleja.
Los gases de efecto invernadero (GEI) son aquellos que atrapan el calor en la atmósfera, permitiendo que la temperatura promedio de la Tierra sea de aproximadamente 15 °C.
Los procesos de combustión son las principales fuentes antropogénicas de óxidos de nitrógeno. Estos óxidos se pueden formar durante la combustión, ya sea a partir del nitrógeno contenido en el combustible o bien del nitrógeno que forma parte del aire.

